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Sonora

Hermosillo, Sonora. De Matín Véléz:

“Y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven”… pero esos hombres no estaban vestidos de blanco, sino de azul policía; y no le dijeron ven; le dijeron algo así como “ora sí, venga pa´ca pinche vieja jija de su chingada madre, ora si se la va a llevar la ver…” la verdad ya no me acuerdo. Pero algo así le dijeron a Rosa María O´Leary, jaloneándola para encarcelarla cuando, en una de sus muchas luchas, advertía sobre la amenaza inminente que para Sonora representan las labores mineras trabajadas sin escrúpulos.

Porque hoy que el veneno vertido sobre el río Sonora asoma su ponzoña a las puertas de Hermosillo, debemos recordar a aquellos luchadores ambientalistas que anunciaron una y mil veces la amenaza que se cernía sobre nuestros ríos, y que hoy, ya no como amenaza, sino como tragedia en curso, perjudica la salud, la vida y las actividades económicas que dan sustento a miles de familias sonorenses que viven día a día, arrancándole el pan a la tierra regada por el río hoy envenenado.

Y le llamaban loca los funcionarios venales, los diputeibols, y los “periodistas” para los que la moral es un árbol que da chayotes. Pero seguía Rosa María con la loquera de pregonar en el desierto que pasaría lo que hoy está pasando. ¡Qué lástima, Rosa María, que no te hicimos caso, que no confiamos más en ti! ¡Qué lástima que la gente siguió confiando en las “instituciones” que no terminan de irse al diablo!

Porque ahí estaba el gobierno federal, el estatal y los municipales, limpiando el polvo de los zapatos de Germán Larrea, mientras tú seguías con la loquera de advertir que pasaría lo que ya nos pasó. Lo que seguirá pasando; porque mañana nos dirán que el agua ya está limpia; pero sabremos que no nos estarán diciendo la verdad que es cierta. Y no sabremos si, tomando esa agua, nuestras nietas tendrán tres chichis y nuestros nietos tres nalgas.

Loor a ti, Rosa María, y a los que junto contigo fueron vejados, golpeados, humillados, encarcelados; a los que junto contigo emergen hoy con la dignidad intacta, agredidos por quienes cobran sin desquitar un centavo, pues en lugar de cuidar a los sonorenses y al ambiente donde vivimos, cuidan de los intereses de los envenenadores de la tierra.

Ahora nos distraen con el escándalo: que si cual es más ratero, que si quien es más omiso, que si quien es el gato más gato de Germán Larrea. Pero no debemos olvidar que hace años estabas tú, Rosa María, diciéndonos que un día el río se nos iba a desgraciar.

Y junto contigo estaban Lily Baldenebro, Domingo Gutiérrez, Isabel Dorado, Hildegardo Taddei, Adriana González, Judith Armenta y tantos otros a los que hoy, en la terrible circunstancia que tanto nos advirtieron, debemos por lo menos un recuerdo agradecido; sin olvidar que los que ahora lloran por el río, con lágrimas sin sal, son los mismos que ayer se burlaban de ustedes, y les llamaban locos.

“Y ella gritó, ¡No señor, ya lo ven, yo no estoy loca! Estuve loca ayer, pero fue por amor…”

Las neuronas se apagan
como un astro a su tiempo
la luz brilla y se despide
es la naturaleza en concierto
todo en el vacio es muerto

Era amigo mio el reverendo raso
paso por su casa, nunca abre las persianas,
dice: “todo lo que brilla,
fuera de una caja de cerillos arde”.

El domingo en el parque
es lujo del suicida
las aves se reaniman
y se esconden al brillar
los neones de la esquina.

Nena,
este es el siglo 21,
te va a hacer llorar
pero siempre nos queda
usar anestesia.

Los de cuello adiamantado
siempre andan nerviosos
porque no hace tanto
les sobra calzado y estilo
y en cada esquina l
os espera un desconocido.

Y al verse acorralado dice,
“tu barrio fue el mio
no hay qué aprovecharse de los vecinos,
mejor vamos por mi padrino,
sé dónde pasa los domingos”.

El domingo en el parque
es lujo del suicida
las aves se reaniman
y se esconden al brillar
los neones de la esquina.

Nena,
este es el siglo 21,
te va a hacer llorar
pero siempre nos queda
usar anestesia.

Giran brillan todo el día
frente a una cámara
porque a lo lejos seguro
alguien los ve mañana
como una flor fotografiada

De la zona de comfort se entera,
¿y ahora qué hace?
huye como pasajero
de primera clase
del moderno tren liviano
donde la cocina es también el baño.

El domingo en el parque
es lujo del suicida
las aves se reaniman
y se esconden al brillar
los neones de la esquina.
Nena,
este es el siglo 21,
te va a hacer llorar
pero siempre nos queda
usar anestesia.

Saúl Fimbres, cantautor,

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